Sin filas, sin papeleo, sin estrés.

una mujer puertorriqueña en una tienda de celulares llena confundida leyendo un contrato que no entiende bienHay una idea peligrosa que se repite demasiado: “es un contrato estándar, nada malo puede pasar”. La realidad es que muchos contratos “estándar” están escritos para proteger a quien los redacta, no necesariamente a ti. Y cuando algo sale mal, casi siempre la gente descubre lo mismo: la cláusula estaba ahí… solo que nadie la leyó con calma, o no se entendió su impacto.

Si estás por firmar un contrato (de servicios, arrendamiento, colaboración, empleo, compras, alianzas, confidencialidad, etc.) una revisión profesional puede ahorrarte dinero, tiempo, estrés y discusiones.

Lo que un contrato puede esconder (aunque se vea “normal”)

Un contrato no se mide por lo largo que sea, sino por lo que te obliga a hacer (o te impide hacer). En una revisión típica suelen aparecer puntos como estos:

1) Penalidades y cargos “automáticos”
A veces están redactados de forma que cualquier retraso, cancelación o cambio te activa una multa, aunque el motivo sea razonable.

2) Renovaciones que se activan solas
Esa frase de “renovación automática” puede amarrarte a otro término completo si no notificas con X días de antelación.

3) Cláusulas de cancelación desbalanceadas
Hay contratos donde la otra parte puede cancelar fácil, pero tú no. O donde cancelar “cuesta” tanto que, en la práctica, no es opción.

4) Trabajo extra no contemplado
El contrato describe un servicio, pero deja espacio para que te exijan “tareas relacionadas” sin pagar adicional.

5) Responsabilidad demasiado amplia
La parte más peligrosa muchas veces es la que nadie entiende: indemnización, limitación de responsabilidad, garantías, exenciones.

6) Jurisdicción, foro y reglas del juego
¿Dónde se tiene que reclamar? ¿En qué país/estado? ¿Con arbitraje obligatorio? Eso cambia por completo tu poder real de defenderte.

“Leerlo y entenderlo” vs. “que te convenga y te proteja”

Entender un contrato no es lo mismo que anticipar cómo se comporta en un conflicto. Una revisión legal busca:

  • Identificar riesgos y cláusulas problemáticas

  • Explicarte en lenguaje claro qué significa cada punto importante

  • Proponerte cambios (si aplica) o alternativas de redacción

  • Decirte qué negociar primero (porque no todo se negocia igual)

  • Alinear el contrato con tu realidad (plazos, pagos, entregables, expectativas)

En otras palabras: no es solo leerlo. Es leerlo con ojos de “¿qué pasa si…?”

¿En qué casos vale especialmente la pena revisar?

Si te aplica alguno, es una señal clara:

  • El contrato tiene pagos recurrentes o compromisos de varios meses/años

  • Hay penalidades, depósitos o cláusulas de no reembolso

  • Es un contrato de servicios profesionales (marketing, diseño, mantenimiento, consultoría, construcción)

  • Estás firmando como negocio o a nombre de una LLC

  • Incluye propiedad intelectual, confidencialidad o uso de tu contenido

  • Te lo enviaron “para firmar hoy” y te están presionando

  • No estás 100% cómoda con lo que dice, pero sientes que “ni modo”

Lo que cuesta una revisión vs. lo que cuesta un problema

Un contrato mal entendido puede traducirse en:

  • Pagos por servicios que no recibiste como esperabas

  • Conflictos por entregables “no definidos”

  • Penalidades por cancelar

  • Demandas o reclamaciones que te toman tiempo y dinero

  • Daño a relaciones profesionales importantes

La revisión de contrato es una de esas decisiones que se sienten “extra” hasta el día que te salva.

Revisión de contrato con LexGO: claro, digital y directo

En LexGO, la revisión de contrato está pensada para que tengas claridad antes de firmar: qué te conviene, qué no, y qué preguntas debes hacer. Sin vueltas, sin lenguaje enredado, y con foco en lo práctico.

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